En Kaffein tostamos café de especialidad de distintos orígenes, cada uno con su propia personalidad: la altura, el suelo, el proceso y la mano del caficultor definen el perfil de cada taza. Acá te contamos de dónde viene cada grano y qué método de preparación lo resalta mejor, para que elijas con criterio y no al azar.
Cultivado entre 1.200 y 2.300 msnm en los Yungas y Caranavi, el café boliviano se distingue por su acidez media-alta y un dulzor natural bien marcado. En nuestro Bolivia Regional (finca El Porvenir, Yanacachi) encontrás notas a cacao, azúcar mascabo y naranja, con acidez viva y cuerpo medio.
Ver cafés de Bolivia →Perú tiene una enorme diversidad de microclimas cafetaleros: desde acidez brillante y notas frutales en el sur, hasta perfiles dulces con chocolate, caramelo y nueces en el norte. Nuestro Perú Orgánico busca ese equilibrio: un café versátil, de cultivo orgánico, con buena acidez y dulzor parejo.
Ver cafés de Perú →El mayor productor de café del mundo, conocido por su baja acidez y dulzor natural. Nuestro Brasil Natural tiene cuerpo medio a completo y notas a chocolate, frutos secos y caramelo: un perfil redondo y accesible, ideal como base de un día a día sin sobresaltos.
Ver cafés de Brasil →Combinamos distintos orígenes para lograr perfiles pensados a propósito: equilibrio entre acidez y cuerpo, consistencia todo el año y versatilidad para cualquier método. Nuestros blends (Doble B, Paraíso y Cósmico) son la opción ideal si todavía estás descubriendo qué perfil te gusta más.
Ver Blends →Como regla general: los orígenes de acidez más marcada (como Bolivia) se lucen en métodos filtrados, que dejan pasar más claridad y notas frutales. Los orígenes de cuerpo alto y baja acidez (como Brasil) rinden mejor en métodos de presión o inmersión, donde el cuerpo y el dulzor se vuelven protagonistas. Perú y los blends son los más versátiles: funcionan bien en casi cualquier método.
Una guía rápida de cada método, con la receta base para arrancar en casa. Son puntos de partida: ajustá molienda, tiempo y cantidad de agua según tu gusto y tu equipo.
Agua caliente forzada a alta presión (9 bares) a través de café molido muy fino. Resultado concentrado, con cuerpo intenso y textura cremosa.
Filtrado por goteo cónico. El agua pasa lentamente por el café: taza más ligera, limpia y con notas frutales y florales bien definidas.
Filtrado tipo pour-over con filtro más grueso. Taza muy limpia y suave, ideal para disfrutar sin apuro, en volumen para compartir.
Infusión por inmersión: el café y el agua conviven varios minutos antes de separarse con el émbolo. Cuerpo pleno y textura untuosa.
El vapor empuja el agua a través del café en la cocina de casa. Café concentrado e intenso, con el carácter clásico de la cafetera de toda la vida.
Infusión en frío durante varias horas. Sin calor de por medio, la acidez baja mucho y queda un café suave, dulce y muy refrescante.
Inmersión corta más presión manual. Rápido, versátil y muy fácil de llevar de viaje.
La preparación más simple: la máquina hace todo el trabajo. Pensada para el día a día, sin curva de aprendizaje.
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